¿Existen las princesas Disney feministas?

Princesas Disney feministas

¿Princesas Disney feministas? Qué tontería. Si todo el mundo sabe que Disney es un nido de conservadores recalcitrantes. Claro que a lo mejor...

Ha llovido mucho desde Blancanieves (1937) y Cenicienta (1950). En realidad, también ha llovido mucho desde La sirenita (1989) y La bella y la bestia (1991). Aunque a los cuarentones nos parezca que las aventuras de Ariel o las de Bella se estrenaron anteayer, para nuestros hijos son tan vetustas como los grandes éxitos de Buster Keaton. Y las princesas ya no son lo que eran. Afortunadamente.

Hay que reconocerle a Disney una evolución notable en su discurso, también en las cuestiones de género, sobre todo en las dos últimas décadas (coincidiendo, no sé si por casualidad o no, con su fructífera asociación con Pixar). No creo que se deba a ningún compromiso de tipo altruista, sino a que el machismo más rancio ya no vende como antes. En última instancia, la razón de ello no tiene mayor importancia para el espectador final. Sea por lo que sea, esa evolución es una buena noticia.

Cenicienta, sumisa y maltratada

Tomemos, como ejemplo paradigmático, el caso Cenicienta. Se trata de una huérfana que acepta con sumisión el maltrato físico y psicológico al que es sometida. Limpia, cocina y plancha para sus maltratadoras. Sus únicos amigos son los animales, y su máxima aspiración en la vida es visitar el palacio real que se atisba desde su ventana. A pesar de ello, no pierde su dulzura ni su aspecto juvenil o lozano.

Tiene que llegar un príncipe a salvarla de su penosa situación, y no precisamente por los valores morales de la chica, o por su inteligencia, o por su gracia para contar chistes, sino porque se queda prendada de ella debido a su aspecto físico.

Que levante la mano a quien no le entren ganas de potar.

Vaiana, fuerte e independiente

¿Qué hubiera hecho Vaiana (o Moana) en la situación de Cenicienta? Probablemente se hubiera enfrentado a la madrastra y hubiera acabado por ello encerrada en una habitación, de donde habría escapado por la ventana ideando algún ingenioso sistema para bajar hasta la calle sin partirse la crisma. Y, en caso de haberse encontrado con el empalagoso príncipe, el tipo habría acabado recibiendo un bofetón por insistir en probarle el dichoso zapatito de cristal (¡de cristal! Con lo peligroso que debe ser eso...). Luego, nuestra heroína se hubiera largado a conocer el ancho mundo para encontrar su propio destino.

La diferencia, desde luego, es notable, y se puede llegar a afirmar que Vaiana es una de las princesas Disney feministas o, al menos, es mucho más feminista que Cenicienta. Yo no quiero que mis hijas se identifiquen con Cenicienta, pero no me importa que lo hagan con Vaiana. Y si insisten en ver Cenicienta no voy a impedírselo, pero me ocuparé de hacerles ver los puntos oscuros de la historia, aquellos que resultan indignantes porque durante décadas se han asumido como normales.

Estudiando a catorce princesas Disney

No todo es blanco o negro. Hay muchas princesas Disney entre Cenicienta y Vaiana, y muchos matices de gris. ¿Cuáles de ellas podrían entrar en la categoría de princesas Disney feministas?

Para responder a esa cuestión he elaborado una sencilla infografía en torno a diez actitudes machistas habituales en el cine y la televisión, tales como: ¿realiza este personaje actividades típicamente asociadas al género femenino, como cocinar, limpiar, etc.?

En cada pregunta encontrarás tres bloques de respuestas: con un 1 se puntúan aquellas princesas que cumplen la afirmación a rajatabla y con un 0 a aquellas que no lo hacen. Cuando hay alguna duda al respecto, he optado por sumar medio punto. No siempre las respuestas estaban claras, y en algunos casos pueden resultar discutibles. No se trata, sin embargo, de hacer un estudio riguroso o académico, sino de obtener una aproximación razonable.

Al final, se muestra la puntuación total obtenida por cada una de las princesas. Cuantos más puntos, en más comportamientos machistas y de perpetuación de roles tradicionales de género incurre la película en cuestión y su protagonista. La conclusión está clara: de Blancanieves o Cenicienta a Vaiana, Merida, Anna o Elsa hay un abismo, un salto mortal que parecía imposible: el mismo que ha recorrido nuestra sociedad en las últimas décadas.

Y lo que nos queda por hacer...
Princesas Disney feministas

De modo que brindemos por Vaiana (o Moana, si me lees desde el otro lado del Atlántico), Anna, Elsa, Merida y compañía. Porque si hasta un estudio conservador como Disney ha podido cambiar, entonces, como decía ese otro gran conservador que era Rocky Balboa, ¡todos podemos cambiar!

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