Momo para niños: ideas para que los peques disfruten (y tú te sientas como uno de ellos)

Momo para niños
La expresión "Momo para niños" es un pleonasmo. Solo los niños pueden comprender en toda su profundidad el significado de este libro. Los adultos lo lograremos en la medida en que podamos recordar qué significa ser niños. Como se advierte en la solapa de esa pequeña maravilla que es "Jim Botón y Lucas el maquinista", otro libro de Michael Ende, este libro solo puede ser leído por niños, y cualquier adulto que lo intente debe hacerlo acompañado de un niño.

Momo, de Michael Ende, es un libro muy peculiar porque, a pesar de haber vendido cientos de miles de ejemplares por todo el mundo y de haberse reimpreso en incontables ocasiones desde su primera edición 1973, siempre ha entusiasmado a los críticos tanto o más que a los lectores, y ya se sabe que los críticos, salvo los que están a sueldo de la industria editorial, raramente se interesan por los libros comerciales.

Si tus hijos (o tú mismo) no han leído Momo y te estás preguntando cuándo es el momento apropiado para hacerlo, has llegado al lugar adecuado. Aquí te ofrecemos la respuesta a esa pregunta y un montón de ideas para convertir esta lectura en un acontecimiento irrepetible.

Momo para niños


Sinopsis

Momo es una niña que vive sola entre las ruinas de un viejo anfiteatro de una ciudad indeterminada de un país sin especificar (probablemente Italia). A pesar de ello, o quizá gracias a ello, Momo es feliz. Tiene incontables amigos en el barrio que acuden a verla porque posee una cualidad muy especial: Momo sabe escuchar. Escuchar de verdad. Los adultos se desahogan con ella, como si fuera un confesor, resuelven sus disputas y encuentran el sentido profundo de las cosas. Los niños recuerdan qué significa jugar por placer. El mundo es mejor alrededor de Momo, y por eso la niña nunca está sola ni le falta de nada.

Hasta que un día aparecen los hombres grises, unos espectros que viven gracias al tiempo que le roban a la gente. Su existencia no tiene otro propósito que convencer a los hombres y mujeres de que empleen su tiempo en actividades provechosas. En ser productivos, como dicen los ministros de economía. De ese modo, la gente destierra de sus vidas cualquier experiencia placentera que parezca una pérdida de tiempo y se dedican a trabajar sin parar y a ir de un lado a otro a toda prisa. ¡No se puede perder el tiempo!

Pero, curiosamente, cuanto más tiempo intentan ahorrar, menos tiempo parece quedarles disponible. La razón, por supuesto, es que el tiempo que ahorran se lo quedan los hombres grises.

Sin embargo, hay una persona a la que los hombres grises no logran convencer. Alguien tan fuerte, tan apegado a la vida, tan opuesto a ellos, que no puede caer en sus garras. Se trata de Momo, por supuesto. Cuando los hombres grises comprenden que ella es inmune a sus trampas, inician una ofensiva contra la única niña que puede dar al traste con sus planes de dominación del mundo.

Momo para niños
Ruinas de anfiteatro romano de Cagliari (Cerdeña), del siglo II d.C. Supongo que el hogar de Momo era un lugar parecido a este, solo que más pequeño (1).

Sobre el autor y su obra

Michael Ende nació en Baviera, Alemania, en 1929. Participó en su juventud en una organización antinazi y tuvo que dejar sus estudios al ser llamado a filas durante la Segunda Guerra Mundial. Se crió en un ambiente bohemio y rodeado de artistas, y en la década de los 50 empezó a escribir relatos infatiles y juveniles.

Su primer gran éxito vino en 1960 con "Jim Botón y Lucas el maquinista", una obra de corte fantástico orientada al público infantil pero que también hace las delicias de los adultos. Nunca ha sido muy conocida en los países de habla hispana aunque, con el tiempo, se ha convertido en un pequeño clásico. En 1962 publicó una continuación, "Jim Botón y los trece salvajes", tan imaginativa o más que la anterior.

Casi toda su producción literaria se enmarca en el terreno del cuento, pero es más conocido por dos de sus novelas, "Momo", de 1973, y, sobre todo, "La historia interminable", de 1979. Ambas han sido grandes éxitos y continúan leyéndose y reimprimiéndose por todo el mundo.

Su estilo literario es muy cuidado (era un perfeccionista), y su obra se caracteriza por una imaginación desbordante y unas marcadas preocupaciones de tipo filosófico. Sus libros son reflexiones acerca de la naturaleza del mundo y del significado de la vida humana, y también críticas feroces al modo de vida occidental, al sistema educativo o al capitalismo desbocado. No hay que tomarlo, sin embargo, con un antisistema ni un dogmático que trate de infundir ideas revolucionarias en las mentes infantiles: la revolución que Ende propone es siempre de tipo espiritual.

Momo para niños
Michael Ende. Retrato a lápiz de Arturo Espinosa (2).

Público y edad

¿Estamos ante un libro infantil? ¿Es Momo para niños? ¿A partir de qué edad?

Existe la duda razonable de si es apta la lectura de Momo para niños, ya que tiene un trasfondo metafísico profundo. Pero Momo se puede disfrutar a muchos niveles: de manera más superficial en la niñez, y ahondando en sus significados en posteriores lecturas a lo largo de la vida. De modo que sí, es apropiada la lectura de Momo para niños, que la saborearán de un modo diferente (y acaso más auténtico) de como lo harán los adultos.

Tradicionalmente se le ha considerado un libro infantil, pero que requiere cierta madurez por parte del lector. Según el editor en España, se recomienda a partir de 9 años. En mi opinión, puede leerse y disfrutarse mucho antes, con la condición, claro, de que lo leas en voz alta con tus hijos, como siempre recomendamos en este blog. Si tu hijo o hija tiene más de 9 años, seguramente empiece a adivinar en Momo más profundidad de la que esperaba, y por ello sigo recomendándote que lo leáis juntos y en voz alta (siempre que ambos queráis hacerlo, claro). Así podéis comentar los hallazgos que tu hijo o hija encuentre por el camino. La lectura compartida siempre es una experiencia enriquecedora, a cualquier edad.

Solemos minusvalorar la capacidad lectora y comprensiva de los niños pero, como siempre digo, tú eres quien mejor conoce a tus hijos, sus intereses y motivaciones y su grado de madurez. Ni un editor, ni un bloguero, ni los maestros del cole. A ti te corresponde decidir si está preparado para disfrutar de Momo o de cualquier otra forma de arte.

Puntos de interés para padres y educadores

Momo, además de ser una aventura fascinante que rebosa imaginación, tiene innumerables elementos de interés. Te menciono a continuación los más destacables:

  • Momo es, sobre todo lo demás, una crítica demoledora del consumismo.

  • La novela reflexiona repetidamente acerca de la concepción moderna del tiempo. La falta de tiempo permanente en la sociedad occidental actual es una consecuencia de nuestro modo de vida. La idea del tiempo era muy diferente antes de la revolución industrial, y ya no te cuento en las sociedades prehistóricas.

  • A pesar de estar escrita en 1973, Momo sigue siendo completamente vigente, o quizá más que cuando fue escrita. Su carácter profético resulta muy inquietante.

  • El autor también tiene mucho que decir acerca de las relaciones intergeneracionales, y de la diferente forma de ver el mundo de los niños y los adultos. La infancia y el respeto intergeneracional son temas recurrentes en los libros de Michael Ende.

  • La soledad, el egoísmo y el empoderamiento a través de la imaginación también están presentes en la novela.
Momo para niños
No te sorprenderá si te digo que este es el verdadero aspecto de los hombres grises (3).

  • Por último, hay una crítica (más velada pero igual de contundente) al sistema educativo y al sistema productivo o, más bien, al sistema educativo concebido como una parte inherente del sistema productivo, es decir, a la idea de educar para formar a futuros adultos productivos, no para formar a seres humanos.

Áreas de conocimiento donde se puede aplicar

En el área de lengua y literatura, como ocurre con cualquier obra literaria, su valor es evidente: es uno de esos libros que contibuyen a forjar lectores empedernidos y que, si se leen en el momento preciso, se recuerdan con viveza a pesar del paso de los años. Además, Momo está plagado de elementos simbólicos fáciles de entender que lo convierten en una lectura mucho más rica que la media.

En ciencias sociales se hace referencia a las ciudades antiguas (presuntamente romanas) y, de hecho, Momo vive en las ruinas de un anfiteatro.

En matemáticas, los hombres grises son unos expertos manipuladores de números, que hacen sumas y restas con el tiempo vivido y el tiempo por vivir de los hombres a los que tratan de embaucar.

Ideas y propuestas de actividades

Estas son algunas propuestas de actividades que podéis hacer antes, durante y después de la lectura. La palabra "actividad" suena a tarea escolar obligatoria y aburrida, pero no se trata de eso. La obligación acaba con el placer de la lectura. Si una lectura te atrapa, te gustará saber más cosas sobre los personajes o sobre el autor, y ya no será una obligación, sino un placer. Cualquier libro puede ser el principio de un viaje que no acaba nunca porque todo el conocimiento humano está interconectado. Deja que sea tu hijo o hija quien te guíe durante ese viaje y ofrécele estas propuestas solo como lo que son: propuestas.

Antes de la lectura:

Haced una reflexión sobre el tiempo. ¿Qué es, en realidad, el tiempo? ¿Qué es el pasado, el presente y el futuro? Todos esos conceptos, desde un punto de vista filosófico pero muy comprensible, constituyen los puntos cardinales de la novela.

Durante la lectura:

Momo es una novela rica en símbolos. Son, además, símbolos muy simples: los villanos que roban el tiempo son hombres de color gris, mientras que la heroína es una niña libérrima que camina descalza y viste ropa hecha con retales de colores; la sabia tortuga Casiopea, el parlanchín Gigi Cicerone, el silencioso Beppo Barrendero, las flores horarias del maestro Hora... Todos ellos son símbolos de diferentes actitudes frente al tiempo y la vida. Será un juego muy divertido e ilustrativo descubrir esos símbolos y qué es lo que representan.

También merece la pena detenerse en investigar el origen de los nombres de algunos personajes: Casiopea, Cicerone, el maestro Hora, etc. También, por supuesto, el origen y aspecto de los anfiteatros, así como para qué los utilizaban en la Antigua Roma.

Podemos tratar de averiguar, en nuestro día a día, de qué forma nos están afectando sin que nos demos cuenta esos hombres grises que nos roban el tiempo. Este es un trabajo introspectivo que cada lector puede hacer por separado, pero que hecho en familia puede resultar aún más enriquecedor. Puede que te sorprendas porque tus hijos saben más de las tácticas de los hombres grises que tú mismo. El lógico: los hombres grises te borraron la memoria después de embaucarte, pero les resulta más difícil manipular a los niños. Michael Ende te lo explica muy bien en la novela.

La crítica al consumismo durante todo el libro es feroz. Es interesante identificarla y reflexionar juntos acerca de los modos en los que nosotros mismos, como individuos y como familia, hemos caído en sus garras casi sin darnos cuenta, así como pensar en las formas en las que podríamos librarnos de ello, o si en realidad deseamos hacerlo.

Yo siento debilidad por la crítica velada al sistema educativo que subyace en muchas páginas de la novela. Podemos reflexionar con los niños sobre los siguientes aspectos: ¿es posible que una niña se críe sola, sin ayuda permanente de los adultos y sin ir a la escuela? ¿Qué sería de ella al llegar a la edad adulta? ¿Se parecen esos centros donde los hombres grises ingresan a los niños a las escuelas actuales? ¿Son divertidos los juegos diseñados "para aprender"? ¿Se puede aprender con juegos no dirigidos? La cantidad de preguntas que podemos hacernos al respecto son infinitas y entroncan directamente con lo más profundo del modo en el que aprendemos los humanos.

Los hombres grises son los antagonistas de la novela y resultan ciertamente temibles al tiempo que un poco ridículos. La figura del hombre gris, serio y elegante, contrapuesta a la niña descalza y vestida de brillantes colores se ha repetido desde entonces en muchas ocasiones, en libros, películas y canciones. Se me pasan por la cabeza ahora mismo un libro ("La casa Rusia", de John Le Carré), una canción ("El hombre del traje gris", de Joaquín Sabina) y una película ("La lista de Schindler", de Steven Spielberg) donde se utilizan los mismos símbolos. Podéis jugar a localizar a los hombres grises en otras obras de la cultura popular.

Después de la lectura: 

¿Por qué tenemos siempre tanta prisa? ¿Hay algo que podamos hacer para dejar de tenerla? Estas serían la preguntas que tendríamos que poder plantearnos al finalizar la lectura de Momo para niños. Podéis investigar sobre la concepción moderna del tiempo, la invención de los relojes para marcar el ritmo de trabajo de los hombres y la esclavitud que ello supuso. También sobre el movimiento slow que comenzó en Italia con el slow food, en contraposición al concepto importado de Estados Unidos de fast food y que se ha extendido a muchos ámbitos (slow citiesslow fashion, slow schools, etc).

Momo para niños
Los hombres grises están por todas partes: en una comida de negocios, en el comité de tu empresa o en la cumbre del G-8 (4).

Documentos de trabajo

Historia del reloj en Guioteca.

"Esclavos de las horas", artículo de opinión de Julio Martínez Velasco en Abc.

"La tiranía del reloj", artículo de opinión de Jorge Moruno en Público.

Reseña de Momo en Kindlegarten.

Biografía de Michael Ende en Lecturalia.

La filosofía en la obra de Michael Ende en Endeland.

Artículo sobre el movimiento slow en Wikipedia.

Artículo sobre Carl Honoré y su "Elogio de la lentitud" en El País.

Otros libros afines

Cuando lees "Momo", es casi imposible que no te quedes con ganas de leer más obras del autor.

Para niños más pequeños, o para adolescentes que no hayan perdido aún esa chispa de ingenuidad propia de la infancia, recomiendo encarecidamente "Jim Botón y lucas el maquinista" y su secuela, "Jim Botón y los trece salvajes". Son dos prodigios de imaginación asombrosos. Eso sí, debo hacerte una advertencia: ambos destilan una misoginia sorprendente que el autor puliría en obras posteriores. No obstante, sus múltiples virtudes superan de lejos este defecto, que puede ser aliviado charlando con tu hijo/a o, mejor aún, leyendo el libro con él/ella.

Por supuesto, la lectura de "La historia interminable" es un lugar común en la formación de cualquier lector. Todo lo que hayas oído sobre ella es verdad: la segunda parte es mucho más ardua de leer que la primera y su contenido filosófico la hace densa y retorcida. Razón de más para acompañar a nuestros hijos en la lectura (mientras ellos quieran, desde luego). También habrás oído que la adaptación cinematográfica no le hace justicia, o lo habrás comprobado con tus propios ojos. Es cierto, y el propio Michael Ende se mostró muy contrariado cuando vio la película.

Además de la obra de Ende, puede ser un buen momento para leer "Elogio de la lentitud" de Carl Honoré, un ensayo que cuestiona la percepción occidental del tiempo y el modo de vida estresante que nos hemos autoimpuesto. Es un texto arduo para los niños. Más bien, se trata de una lectura recomendable para ti, el adulto que acompaña a esos niños.

Ficha

Momo para niñosEdición original en alemán.

Título original: Momo.

Autor: Michael Ende.

Ilustraciones del autor.

Thienemann Verlag, Stuttgart, 1973.




Momo para niñosEdición en castellano.

Título: Momo.

Autor: Michael Ende.

Traducción: Susana Constante.

Ilustraciones del autor.

Alfaguara, Madrid, 1978.

¿Qué opinas tú?

¿Tú también crees que "Momo para niños" es una redundancia? ¿A qué edad leíste Momo? ¿Has descubierto cosas nuevas en relecturas posteriores? ¿Tal vez te has convertido con los años en una víctima de los hombres grises, o incluso en uno de ellos? ¿Cómo ha sido la experiencia de leer Momo con tus hijos? Cuéntanoslo en los comentarios y lo hablamos.




Créditos de las imágenes

(1) Anfiteatro de Cagliari, Cerdeña, por Unukorno (trabajo propio) [CC BY 4.0], vía Wikimedia Commons.

(2) Michael Ende. Dibujo a lápiz de Arturo Espinosa [CC BY-NC-SA 2.0] vía Flickr.

(3) Imagen de dominio público [CC0] de Pixabay.

(4) Grupo de hombres (c. 1940), por Harry Walker [CC0], vía Wikimedia Commons.

Las portadas de los libros son propiedad de sus respectivos autores y de las editoriales. Se han reproducido aquí en baja resolución y dentro de los términos del uso razonable o fair use.




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