Sobre mí






Te gustaría que tu hijo o hija leyera más, ¿verdad? Y a quién no. Leer, y leer mucho, es la llave que abre el resto de puertas. Tú lo sabes bien y te gustaría transmitírselo a tus hijos, pero quizá no sabes cómo lograrlo.

Enhorabuena: has llegado al lugar adecuado.

Que un niño ya sepa leer por sí mismo no significa que no puedas continuar leyéndole como cuando era más pequeño. Al contrario. Significa que está preparado para que leáis juntos textos mucho más elaborados. Textos que jamás podría leer por sí mismo. Justo las cosas que van a hacer que la pasión por la lectura lo atrape entre sus garras para siempre.

A los niños no les gustan los libros para niños, o al menos no los que les obligan a leer o les regalan por su cumpleaños. Los niños odian las adaptaciones infantiles de El Quijote o esa serie de libros tan ñoños y aburridos que les han puesto como lectura obligatoria en el cole. Los odian porque son totalmente ajenos a sus intereses y porque se les quedan pequeños.

La habilidad lectora de los niños va por detrás de su habilidad comprensiva, y así será hasta la adolescencia. Y ahí es donde puedes estar tú para acompañarlo.

Leer juntos no solo hará de tu hijo o hija un futuro lector, sino que os proporcionará un tiempo de ese que llaman de calidad para vivirlo juntos. Hará que compartáis las mayores aventuras codo con codo. Que luchéis contra dragones y trasgos, contra malvados magos tenebrosos, contra gigantes y lestrigones.

Y cuando dos personas luchan juntas contra gigantes y lestrigones, ah, amigo, esas dos personas habrán compartido algo muy especial. Algo tan especial que no se puede romper fácilmente.

Nos parece bien leer en voz alta a niños pequeños, pero cuando crecen se empeñan en convencernos de que deben leer solos.

Desde luego, el cine también está permitido. El cine y la literatura se complementan y alimentan mutuamente. Siempre lo han hecho. Tu hija o hijo, como sucede con los libros, está deseando poder ver películas para mayores, historias más complejas y adultas que el último éxito de Disney, pero necesita que le acompañes, que estés a su lado en el sofá o en la butaca de vuestro cine preferido, que habléis sobre lo que vais a ver antes de hacerlo y sobre lo que habéis visto cuando la proyección haya acabado.

Me llamo Alfredo Moreno, aunque firmo mis libros como A. M. Vozmediano, porque mi segundo apellido siempre me pareció muy digno de La Comarca de la Tierra Media. Soy padre de dos hijas, profesor de instituto desde hace casi veinte años y escritor.

Este soy yo resolviendo el dilema entre libertad y responsabilidad mientras frío unas croquetas.

Y sí, he leído y leo con mis hijas. Todos los días, sin excepción. No por obligación, sino porque nos apetece. Ellas me lo piden continuamente, y a mí me encanta. Juntos hemos leído a Tolkien, a Michael Ende, a Laura Gallego y a muchos más. Acabamos la serie de Harry Potter antes de que mi hija mayor cumpliera los siete años y la pequeña los cuatro. Sin forzar sus ritmos y sin imponer nada. Solo porque nos apetecía a los tres. Les encanta ir a la librería, curiosear entre las estanterías, y consensuar la próxima lectura como dos pequeñas (y terriblemente exigentes) socias de un selecto club de lectura.

Unas lecturas nos llevan a otras, y hace mucho tiempo que me he dado cuenta que no existen límites para su capacidad lectora. Desde luego, sí existe el sentido común. No vamos a leer a Faulkner o a Bukowski. Eso ya lo harán ellas cuando sean mayores, si les apetece y lo consideran conveniente. Pero hay miles de libros para los que sí están preparadas, siempre que los lean acompañadas, y que no podrían disfrutar sin ayuda hasta dentro de mucho.

Y, para entonces, puede que ya fuese tarde.

La afición a los libros se cultiva en la infancia. Más tarde nuestra coraza se endurece.

Como, además, soy profesor, no puedo evitar imprimir cierto ramalazo educativo a todo lo que toco. Y, así, un libro o una película nos conduce de la mano hasta otro lugar, y luego a otro, porque todo el conocimiento humano está relacionado.

Ese tipo de aprendizaje vivencial y emocional, basado en los propios intereses y motivaciones, es el único aprendizaje verdadero. Lo demás en embutir conocimientos a la fuerza. Los psicólogos y pedagogos llevan décadas avisándonos de ello, y ahora lo están corroborando los neurocientíficos.

En el blog encontrarás un montón de ideas sobre libros y películas para compartir con tus hijos e hijas (o con tus sobrinos y sobrinas, nietos y nietas, o, por qué no, alumnos y alumnas). Te contaré mi experiencia personal, las fortalezas y debilidades (desde el punto de vista de los locos bajitos) de cada libro y película, y te propondré lugares adicionales a los que ese libro o película os puede llevar juntos. Solo como sugerencia. Nadie conoce a tus hijos mejor que tú, y solo tú puedes saber hasta dónde son capaces de llegar, cuál es un nivel de madurez y cuáles son sus verdaderos intereses.

Y, si no lo sabes, pregúntales a ellos. Son unas personitas de lo más interesante y estarán encantados de charlar un rato contigo.

Colegio Ítaca, uno de los proyectos de innovación educativa en los que he estado involucrado.

Además de dedicarme profesionalmente a la enseñanza durante las últimas dos décadas, he estado involucrado en diversos proyectos de innovación educativa desde que mi hija mayor estuvo en edad escolar. Dedico el (poco) tiempo libre del que dispongo a escribir. A escribir en este blog y a escribir libros. Poco a poco, he logrado terminar algunos.

Me gusta el género fantástico, la ciencia-ficción y el terror, y la mayor parte de mis novelas y relatos giran alrededor de ellos, pero he ido virando poco a poco hacia la literatura más liviana (lo que muchos llamarían despectivamente literatura infantil y juvenil).

He publicado, hasta el momento, dos novelas de ciencia-ficción, una fantasía urbana juvenil y tres novelas cortas (dos de ellas destinadas al público juvenil) y multitud de cuentos en diversas antologías. Tengo otras dos novelas en el horno y un montón de ideas buyendo en la cabeza.

Y, desde hace algunos meses, estoy trabajando duro en este blog, recopilando lecturas, películas e ideas para compartir con niños, diseñando fichas con propuestas, manteniendo a raya a los demonios de los abismos y poniendo orden en el caos primigenio del universo. En fin, lo normal.

¿Te apuntas al viaje?

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